Dos preguntas deciden la máquina
Quien compra señalización suele partir de una ficha técnica. Es más productivo partir de dos preguntas: cuál es el panel único más ancho que debe producir sin unión, y si el sustrato es vinilo y lona o textil.
La primera pregunta fija el ancho de trabajo, que es la especificación que no se puede sortear después. La segunda selecciona el proceso, porque decorar vinilo e imprimir en tejido son problemas distintos.
Ecosolvente rollo a rollo: la opción habitual en señalización
Las impresoras de ecosolvente usan tintas de disolvente suave que curan por evaporación, y son el proceso establecido para vinilo exterior, lona y soportes recubiertos por su resistencia a los rayos UV y a la intemperie. La alimentación rollo a rollo encaja con tiradas largas y longitudes continuas.
El catálogo abarca máquinas de 1800 mm a 3200 mm en esta gama, en su mayoría con cabezales I3200-E1, lo que refleja que el trabajo de señalización lo manda el ancho más que el número de cabezales.
UV rollo a rollo: para entrega rápida
Las máquinas UV rollo a rollo imprimen tinta UV sobre materiales flexibles con curado instantáneo. El curado inmediato es lo que permite el acabado el mismo día, porque la impresión no necesita secar antes de laminar o montar.
El catálogo cubre modelos UV rollo a rollo de 1800 mm a 3200 mm con cabezales I3200-U1, en configuraciones de dos y cuatro cabezales.
Banderas y textiles: otra química
Imprimir banderas y señalización textil no es el mismo trabajo que imprimir vinilo. El catálogo lo divide en dos familias: impresión directa sobre textil para banderas, y sublimación para flujos con papel de transferencia. La distinción importa porque la ruta de acabado difiere: la impresión directa fija la tinta en el tejido, mientras la sublimación la transfiere desde el papel.
Las máquinas de banderas del catálogo van de 1250 mm a 2200 mm, y la gama de sublimación de 1900 mm a 3200 mm, con configuraciones de dos y ocho cabezales para distintos niveles de volumen.
Decidir
Fije primero el ancho a partir del panel más grande sin unión, elija después el número de cabezales según el volumen diario que pueda vender y acabar, y solo entonces la química de tinta según el sustrato. Una máquina de cuatro cabezales con la química equivocada sigue siendo la máquina equivocada.
Confirme también el acabado: laminado, soldadura, ojales y montaje tienen sus propios límites de producción, y una impresora que los supere simplemente traslada el cuello de botella aguas abajo.