Qué cambia el número de cabezales y qué no
Añadir cabezales eleva el ritmo al que se deposita la tinta, lo que eleva la producción. No cambia el ancho de trabajo, ni el tamaño máximo de imagen, ni el techo de calidad de un ajuste de pasadas dado. Eso lo fijan el formato de la máquina y el modo de impresión.
Esto importa porque el número de cabezales se vende a veces como si fuera una mejora de calidad. Es una mejora de capacidad. Si su limitación es una bandera ancha que no debe llevar unión, necesita ancho; el número de cabezales no le ayudará.
Qué muestran las cifras del catálogo
El catálogo 2026 indica velocidades según las pasadas, así que las comparaciones solo tienen sentido con el mismo número de pasadas. A 4 pasadas en las máquinas DTF textiles de 300 mm, la H3030-3S de dos cabezales figura a 7 m²/h mientras la H3030-X5S, también de dos cabezales, figura a 4,5 m²/h, lo que demuestra que el modelo de cabezal importa tanto como la cantidad.
En las máquinas de 600 mm el escalón es más claro: la H3070-2 de dos cabezales figura a 14 m²/h a 4 pasadas, la H3070-4 de cuatro cabezales a 28 m²/h a 4 pasadas y la 8128-3 de ocho cabezales a 55 m²/h a 4 pasadas.
Leídas en conjunto, muestran dos palancas y no una. Pasar de cabezales de la serie XP600 a la serie I3200 eleva la producción con el mismo número de cabezales; añadir cabezales la eleva de nuevo. Ambas aparecen en el catálogo y ambas cambian el precio.
El número de pasadas es la otra mitad de la ecuación
Las cifras de producción se citan siempre con un ajuste de pasadas, porque las pasadas intercambian velocidad por densidad de tinta. La misma máquina que figura a 55 m²/h a 4 pasadas será más lenta a 6 pasadas y más aún a 8, depositando más tinta por unidad de superficie.
Cuando compare máquinas, compare con el mismo número de pasadas. Una cifra a 4 pasadas frente a otra a 6 pasadas describe dos productos distintos, no dos máquinas distintas.
Dimensionar frente al volumen vendible
Estime los metros cuadrados que contiene un día normal de trabajo y deje margen para cambios de trabajo, carga, curado y acabado. Como orientación, una cifra de catálogo multiplicada por un turno de ocho horas da un límite superior que ningún taller real alcanza, porque la máquina no está imprimiendo las ocho horas.
La pregunta práctica no es a qué velocidad puede ir la máquina, sino cuánta de esa capacidad puede vender y acabar. Los cabezales parados cuestan dinero igualmente, y una línea de acabado que no sigue el ritmo convierte la producción extra en una cola.
Elegir
Empiece por la imagen única más ancha que deba producir sin unión y elija el formato a partir de ahí. Después elija el número de cabezales según el volumen diario que pueda vender y acabar de verdad. Luego el modelo de cabezal, comparando solo con el mismo número de pasadas. Por último, confirme el paquete de accesorios, porque el film, el polvo y el curado fijan su coste de explotación tanto como los cabezales.